Lo primero: los alérgenos no están prohibidos
Durante años se recomendó retrasar la introducción de los alimentos más alergénicos. Hoy sabemos que esa estrategia no solo no reduce el riesgo de alergia. La evidencia actual apunta a que se puede introducir los alérgenos desde el inicio de la alimentación complementaria.
¿Cuáles son los principales alérgenos alimentarios?
- Huevo (clara y yema)
- Leche de vaca y derivados
- Pescado
- Marisco y crustáceos
- Gluten (trigo, cebada, centeno)
- Frutos secos (nueces, almendras, cacahuetes...)
- Soja
- Sésamo
Todos ellos se pueden introducir desde el inicio. No son alimentos de segunda fase. Son alimentos prioritarios.
Cuándo y cómo ofrecer los alérgenos
Aunque no existe un consenso único entre organismos, una forma práctica y segura de introducir los alimentos puede ser la siguiente:
- Introducir un alimento nuevo al día cuando no sea potencialmente alergénico.
- En el caso de los alimentos potencialmente alergénicos, es recomendable ofrecerlos durante varios días, idealmente al menos 3 días, para observar mejor la tolerancia del bebé.
Hay dos recomendaciones prácticas adicionales que ayudan mucho:
- Introduce los alimentos nuevos por la mañana, o al menos antes del mediodía. Si aparece alguna reacción, tendrás el día entero para observarla y actuar.
- No introduzcas varios alimentos nuevos el mismo día. Si introduces huevo y pescado a la vez y aparece una reacción, no sabrás a cuál atribuirla.
Señales de reacción alérgica
La mayoría de reacciones alérgicas en bebés son leves o moderadas. Saber reconocerlas permite actuar con calma:
- Leves o moderadas: urticaria, enrojecimiento de la piel, pequeñas ronchas, moqueo, vómitos o diarrea leve, ojos llorosos
- Graves (actuar de inmediato): dificultad para respirar, hinchazón de labios o lengua, vómitos repetitivos, colapso o palidez intensa
Las reacciones graves (anafilaxia) son poco frecuentes, pero requieren atención médica urgente. Ante cualquier duda, consulta con el pediatra.
Cómo ofrecer los frutos secos
Los frutos secos enteros representan un riesgo de atragantamiento, pero eso no significa que no podamos ofrecerlos. La clave es la forma:
- Molidos o en polvo: espolvoreados sobre una papilla, mezclados en avena o yogur
- En crema untada: en una capa fina sobre pan o fruta, nunca a cucharadas
- En preparaciones: integrados en tortitas, hummus, pesto de frutos secos...
Los alérgenos se introducen desde el inicio, uno a la vez, por la mañana, durante al menos 3 días seguidos si son potencialmente alergénicos. No hay que tenerles miedo — hay que introducirlos con criterio.
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